
La marca inicia su desarrollo a través de Muvo Propiedades, su primera vertical, con una propuesta basada en autonomía, estructura flexible, tecnología e inteligencia artificial aplicadas a la operación. A futuro, proyecta ampliar su alcance hacia nuevas líneas de servicios, entre ellas seguros y servicios financieros.
Muvo nace como una marca concebida para crecer más allá de una única categoría. Su primera vertical, Muvo Propiedades, comienza a desarrollarse en CABA y Provincia de Buenos Aires con un modelo pensado para agentes autónomos y apoyado en tecnología, inteligencia artificial y una estructura de trabajo más flexible.
La propuesta parte de una lectura concreta del sector: muchas estructuras inmobiliarias todavía demandan tiempo, costos y procesos que no siempre se traducen en mayor valor para el profesional o para el cliente. Muvo Propiedades busca invertir esa lógica y construir una organización que funcione como soporte para que los agentes puedan gestionar y desarrollar su negocio con mayor autonomía.
“Muvo nace de una idea bastante simple: las empresas deberían adaptarse a cómo las personas quieren trabajar y resolver sus necesidades, y no al revés. Empezamos por el mercado inmobiliario porque conocemos profundamente sus fricciones, pero desde el primer día pensamos la marca para poder crecer hacia un ecosistema de servicios más amplio”, explica William Barbosa, Co-Founder & CEO de Muvo.
Inteligencia artificial aplicada al trabajo inmobiliario
La tecnología ocupa un lugar central en el modelo de Muvo Propiedades, pero desde una lógica práctica: debe resolver problemas y simplificar el trabajo, no convertirse en un fin en sí misma.
La compañía incorpora inteligencia artificial, automatización y herramientas de gestión para reducir parte de la carga operativa y comercial de los agentes, organizar información, mejorar el seguimiento y trabajar sobre el perfilado de oportunidades antes de que lleguen al profesional.
La intención es que la tecnología permita dedicar menos tiempo a tareas repetitivas y más a aquellas actividades donde el criterio humano sigue siendo determinante: comprender al cliente, asesorarlo y desarrollar oportunidades de negocio.
“La inteligencia artificial nos permite automatizar parte de la carga operativa y devolverle tiempo al agente. Pero la tecnología sola no alcanza. El objetivo es combinarla con autonomía, una estructura flexible y mejores oportunidades para desarrollar el negocio”, señala Barbosa.
Un mercado inmobiliario cada vez más conectado con el financiamiento
El crédito es uno de los ámbitos en los que Muvo Propiedades busca desarrollar conocimiento especializado.
En agosto de 2026 se realizaron 6.055 escrituras de compraventa en CABA y 1.059 fueron formalizadas con hipoteca. En los primeros ocho meses del año se acumularon 6.170 operaciones hipotecarias, un 34% menos que en el mismo período de 2025, mientras que el total de compraventas se mantuvo apenas 2,3% por debajo interanual. Esta diferencia muestra un mercado activo, pero con margen de crecimiento si el financiamiento recupera dinamismo.
Al mismo tiempo, el Banco Central informó que los préstamos hipotecarios continuaron creciendo durante agosto y que el programa financiado con recursos del FGS prevé colocar hasta $2 billones en depósitos UVA destinados a créditos para primera vivienda.
Para Muvo, este escenario también plantea una evolución en el perfil del profesional inmobiliario: agentes capaces de comprender las alternativas de financiamiento y acompañar al cliente en una decisión patrimonial cada vez más compleja.
“El crédito vuelve a ocupar un lugar relevante en la conversación inmobiliaria, y eso exige profesionales que puedan entender mejor cómo impacta el financiamiento en una decisión de compra. No se trata de reemplazar al especialista financiero, sino de acompañar mejor al cliente y ayudarlo a ordenar una decisión que hoy tiene más variables”, explica Andrés Di Tata, cofundador de Muvo.
Alquileres, garantías y seguros
La misma lógica aparece en el mercado de alquileres.
El Instituto de Vivienda de la Ciudad identifica la falta de una garantía propietaria tradicional como una de las principales barreras para acceder al alquiler formal. Su programa Garantía + Fácil facilita el acceso a seguros de caución y contempla una bonificación del 70% del costo para quienes cumplen con sus requisitos.
Para Muvo, situaciones como el acceso al crédito o la necesidad de resolver una garantía muestran que la experiencia inmobiliaria muchas veces involucra necesidades que exceden la compra, venta o alquiler de una propiedad.
Primero marca, después categoría
“En alquileres pasa algo parecido. Muchas veces el problema no es encontrar una propiedad, sino poder resolver una garantía o acceder a una alternativa como un seguro de caución. Ahí es donde empezamos a ver que la experiencia inmobiliaria se conecta naturalmente con otros servicios”, agrega Di Tata.
Esa mirada explica la arquitectura con la que fue concebida Muvo.
Muvo es la marca madre. Muvo Propiedades es su primera vertical y el punto de entrada al mercado. A futuro, la compañía proyecta explorar nuevas líneas vinculadas, entre otras posibilidades, con seguros y servicios financieros.
La lógica de expansión no parte simplemente de sumar negocios, sino de identificar necesidades reales alrededor de las cuales la marca pueda aportar valor manteniendo una misma filosofía: estructuras más livianas, autonomía, tecnología útil y una experiencia más simple para las personas.
Una mirada construida desde dos sectores
Muvo fue fundada por William Barbosa y Andrés Di Tata.
Barbosa, Co-Founder & CEO, cuenta con experiencia en gestión comercial, desarrollo de equipos y modelos de negocio dentro del sector inmobiliario. Di Tata aporta experiencia proveniente del sector financiero.
La combinación de ambos recorridos atraviesa la visión de la marca: comenzar por el negocio inmobiliario y desarrollar, con el tiempo, un ecosistema capaz de conectar distintas necesidades patrimoniales y de servicios.
